
Domingo 22 del tiempo ordinario
Lucas 14: 1-14
- La necesidad de ser humildes.
- Jesus nos hace un llamado para apreciar y valorar a los humildes que no podran pagarnos los favores hechos.
COMENTARIO:
En la sociedad judia del tiempo de Jesus, la honra era uno de los valores mas importantes en la vida de una persona. Perder la honra significaba tanto como perder la vida y el buen nombre ante el grupo social en el que la persona se desenvolvia.
Asi, al ser invitados a una cena o a una boda, en la cual se organizaban poltronas reclinables en forma de "u", el asiento de honor era colocado hacia el centro de la "u". Si la persona invitada era un amigo especial o alguien de gran importancia, se le asignaba un lugar cercano al novio o jefe de la casa, cercano hacia el centro de la "u". Es a eso a lo que el evangelio se refiere cuando quien significa mucho para el novio es llamado a ocupar un lugar mas cercano: "Amigo sube mas arriba". Es esta la actitud humilde y modesta de quien no da por hecho el que tenga que ser reconocido sino cuando otros lo hacen.
En esto de luchar por vivir en la humildad, santa Teresa nos da una gran leccion con muy pocas palabras: LA HUMIDLAD ES LA VERDAD. Es decir, que el humilde ve las cosas como son ya sean buenas o malas, y las acepta con paz interior. Exiten tambien "falsas humildades" cuando alguien no quiere reconocer algo bueno que ha hecho. Estamos llamados a reconcer el reconocimiento de otros con gratitud, y seguir adelante sin dejarnos deslumbrar por lo bueno que hayamos hecho.
Por otro lado, como sabiamente lo comenta William Barclay en su comentario al evangelio de Lucas, podemos mantenernos en la humildad "comparandonos con aquel que es perfecto. Si colocamos nuestra vida en paralelo con la vida del Senor Jesus, si vemos lo poco dignos que somos en comparacion con la pureza inmaculada de su vida, nuestro orgullo tendra que morir y nuestra busqueda de amor propio se vendra abajo"(1)
En resumidas, en nuestro intento por hacer la voluntad de Dios en todo, es mas seguro ir en la vida sin buscar lugares de honor o reconocimiento, pues el honor y reconocimiento que realmente vale es aquel asignado por Dios. Es por eso que al final el evangelio termina haciendo una llamada a que invitemos a aquellos que no pueden agradecernos, porque la mejor recompensa no es la que recibimos en la tierra de los hombres, sino la que viene de Dios.
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(1) BARCLAY, William. The New Daily Study Bible, Westminster John Knox Press. Louisville, 2001
Picture from: http://www.turnbacktogod.com/story-rags-at-the-banquet/